Emprendedores: Diez consejos para presentar un ‘Elevator pitch’ a posibles inversores.

La firma de consultoría financiera Augeo Consulting Group ha elaborado un decálogo de consejos dirigidos a emprendedores para preparar un ‘Elevator pitch’, un discurso destinado a presentar su idea de negocio a potenciales inversores.

Para José Cadenas, responsable de startups de Augeo Consulting Group, “en momentos como los actuales, en que la falta de financiación es un freno real para los emprendedores, es indispensable disponer de un discurso breve pero bien estructurado que sirva para transmitir una idea de negocio en cualquier oportunidad que se presente y despertar el interés de quien está en posición de financiar nuestro proyecto”.

Según Augeo Consulting Group, todo emprendedor debe tener siempre a punto su ‘Elevator pitch’, ya que “nunca se sabe dónde puede saltar la oportunidad para conseguir financiación para nuestro proyecto”. “Puede que esa oportunidad se presente en la sala de juntas de un banco o de un Business Angel, pero también podemos encontrarla en una fiesta, en un estreno o una conferencia. Lo importante es que cuando surja, estemos preparados para aprovecharla”, añade Cadenas.

Consejos para preparar un ‘Elevator pitch’

Explicar en qué consiste el proyecto empresarial. Tenemos que hacer llegar al posible inversor las características principales de nuestro proyecto empresarial en pocas palabras y de forma directa y concreta. Es muy importante dejar claro cuál es el modelo de nuestro negocio.

Experiencia e ‘inquietudes personales’. Debemos explicar de manera concisa cuáles son nuestras circunstancias personales, experiencia profesional y ‘necesidades vitales’, es decir, quiénes somos. Además, de las cuestione puramente numéricas, el inversor quiere saber cómo son las personas a las que está apoyando.

Objetivos y expectativas. Es muy importante transmitir por qué queremos poner en marcha el proyecto, cuáles son nuestros objetivos y plantear con claridad cuáles son nuestras necesidades para sacarlo adelante. El inversor ha de saber qué es lo que esperamos de él.

Un ‘elevator pitch’ no es un ‘business plan’. Se trata de un sumario o resumen de una idea de negocio, no necesitamos entrar en el detalle de cada partida o aspecto. Eso lo dejaremos para reuniones posteriores. En esta fase, lo que perseguimos es llamar la atención y despertar el interés del potencial inversor.

Transmitir pocas ideas pero que impacten. Desglosar los elementos fundamentales del proyecto empresarial. Es conveniente lanzar una serie de ‘titulares’ que identifiquen con meridiana claridad la oportunidad que supone apostar por nuestra idea de negocio. El objetivo es que la propuesta resulte atractiva al inversor o cliente.

Definir a quién se dirige el proyecto. Hay que identificar claramente el mercado al que nos dirigimos, demostrando un buen conocimiento del mismo e identificando el sector en el que pensamos competir y el ‘nicho’ que buscamos cubrir con nuestro proyecto. Debemos ser capaces de diferenciar nuestro proyecto empresarial de la competencia y de explicar las diferencias por las que creemos que podemos ser mejores que nuestros competidores.

Transmitir entusiasmo. Difícilmente podremos generar curiosidad en el interlocutor si este no percibe en nosotros pasión por nuestro propio proyecto; hay que captar su atención demostrando que creemos en el proyecto y que estamos dedicando al mismo todo nuestro tiempo y esfuerzo.

Llevar hechos los deberes. Los inversores profesionales están acostumbrados a examinar muchas ideas de negocio, y con toda probabilidad cuestionarán algunos aspectos de nuestro proyecto. Estar preparado y anticipar en la medida de lo posible esas objeciones nos ayudará a crear una buena impresión en ellos. Ser consciente de las propias debilidades y tener la voluntad y los recursos para intentar superarlas es una virtud de todo buen empresario.

Ir al grano. Hay que evitar a toda costa la dispersión, el propio concepto de ‘Elevator Pitch’, “lo que se tarda en realizar un trayecto en ascensor”, da una idea de la brevedad que deben tener este tipo de discursos. Hay que centrarse en las líneas maestras del proyecto empresarial que se presenta, utilizando únicamente las cifras estrictamente necesarias y sin adornos superfluos.

Reunión posterior con los interesados. El objetivo principal del discurso debe ser lograr una reunión posterior donde seguir avanzando. Así pues, el objetivo del ‘elevator pitch’ no es tanto “vender” como “abrir la puerta”. Se trata de despertar el interés del inversor o cliente por saber más de nuestro proyecto empresarial.

 

Fuente: RRHHpress

Mujeres y también emprendedoras.

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

El último informe de GEM (Global Entrepreneurship Monitor), iniciativa de London Business School y Babson College (Estados Unidos) a la que se unió posteriormente el IE Business School, que analiza la creación de empresas, revela que la tasa de actividad emprendedora femenina empieza a repuntar después de una importante caída al inicio de la crisis.

En tiempos previos a la crisis y hasta 2008, la tasa de emprendimiento femenino rondaba el 6%. Los años posteriores han sido pésimos y la tasa ha llegado a caer al 3%. Sin embargo, y como el temporal parece que no amaina, las mujeres están buscándose la vida por su cuenta. El último dato disponible del informe de GEM (Global Entrepreneurship Monitor) refleja que se está reactivando la creación de empresas por parte de las mujeres: en 2011 la tasa llegó al 4,54%.

La explicación que ofrecen los expertos que han realizado el citado estudio sitúa la caída de ese espíritu emprendedor en la incertidumbre del entorno y en el hecho de que la mayoría de los negocios abiertos por mujeres al ser de tamaño pequeño se financian con recursos propios y de su entorno más cercano. Como la crisis se prolonga más de lo deseado y el paro crece, “se refuerza el ánimo de arriesgarse a apostar por una nueva aventura”.

Por otro lado, las mujeres al no tener otra alternativa laboral buscan en el autoempleo una motivación, además del deseo de contribuir a los ingresos familiares. El perfil de la emprendedora, salvo excepciones y según un estudio realizado por la investigadora del Instituto de Iniciativa Emprendedora de Esade, Maika Valencia, es de una mujer de 38 años, casada con hijos y motivada por autoemplearse. “Este retrato coincide con el de la emprendedora en países con elevados ingresos”.

El 65% de las emprendedoras tiene una formación superior y el 35% cuenta con estudios medios. Otro dato que Valencia destaca es que “la mayoría de las iniciativas las desarrollan mujeres en compañía de algún socio y nunca en solitario”. Además del elevado nivel formativo, esta experta resalta el apoyo familiar a la hora de crear un negocio. Y, al contrario de lo que sucede en Estados Unidos, cuyo principal objetivo de la mujer emprendedora es crear un negocio que genere millones, en España lo más importante es sentirse útiles y apoyar la economía familiar. Uno de los principales obstáculos, reconoce la docente de Esade, es el desconocimiento que tienen para acceder a fuentes de financiación. “Sería bueno que los business angel o los fondos se abrieran a las mujeres”, añade.

 

Fuente: Cinco Días by Paz Alvarez

Los ocho miedos a los que se enfrentan los emprendedores.

Todos los expertos coinciden en que, ante la difícil situación que vive el país, la única forma de arreglar el mercado laboral pasa por el emprendimiento. De hecho, el último gran paquete de medidas del Gobierno está destinado a fomentar la cultura emprendedora, especialmente entre los jóvenes.

Sin embargo, a pesar de los cantos de sirena que rodean al emprendimiento, hay que tener claro que no es fácil y que requiere un importante esfuerzo, por lo que algunas personas no se atreven a dar el paso o se echan atrás en el último momento.

Presentamos una lista con ocho miedos a los que se enfrentan los emprendedores y que hay que vencer para lanzarse a la aventura de montar un negocio.

 

1. Miedo al fracaso.

“El fracaso más grande es nunca haberlo intentado”, asegura un proverbio chino. El temor a fracasar inmoviliza a quien lo sufre, y disminuye su calidad de vida. Además, hay que tener claro que el fracaso no es el fin, y que también se aprende de ellos.

2. Miedo a no saber hacerlo

Al enfrentarnos a un problema muchas veces tenemos miedo a no saber que hacer. La solución, en ese caso, siempre es aprender. Existen libros, cursos, clases, conferencias… en el que puede nutrirse de los conocimientos de expertos y de gente de la que se puede aprender. Hay que tener claro que nadie nace sabiéndolo todo.

3. Miedo a intentarlo.

“No tengas miedo a fallar, ten miedo a no intentarlo”. Es casi imposible vivir una vida sin intentar cosas nuevas, correr riesgos y experimentar fracasos. Si se prepara, si planifica bien todas tus acciones, el miedo irá desapareciendo y dejará paso al interés, al afán competitivo y a la satisfacción de crear tu propio negocio.

4. Miedo a no saber ahorrar

Es uno de los miedos más complicados de afrontar, ya que a la hora de emprender debe ser capaz de manejar un colchón por si surge cualquier imprevisto. Existen numerosos trucos para aprender a ahorrar, que se pueden aprender, empezando por guardar los pequeños ingresos extras que tenemos.

5. Miedo a no saber que vender

Es necesario hacer un estudio de mercado, aunque suponga un pequeño coste, para descubrir que productos no vende nadie y tiene demanda, incluso, tienes la opción de probar y, si no funciona, probar con otro. “Si ya lo están haciendo todos, no lo hagas tú”, asegura el gurú del emprendimiento Robert Kiyosaki.

6. Miedo a no ser ordenado

Mucha gente teme su propio desorden. Para solucionar ese problema, lo mejor es marcarse una pautas y hacer listas con las cosas que debes hacer y con las que no.

7. Miedo a no saber planificar

La planificación es una actividad estratégica básica para mejorar el rendimiento y alcanzar el éxito. Lo mejor es, de nuevo, recurrir a las listas, y detallar paso a paso lo que queremos a hacer a corto, a medio y a largo plazo.

8. Miedo a perder la estabilidad

El mayor miedo a la hora de lanzarse a emprender es perder la seguridad que da el tener un sueldo fijo. Para vencerlo, puede probar a empezar en la nueva empresa a tiempo parcial, compaginándolo con su trabajo actual. Si falla, puedes apoyarte en tu empleo por cuenta ajena, mientras que si funciona ya puedes tirar para adelante.

 

Fuente: elEconomista.es

¿Cuáles son los rasgos imprescindibles para ser emprendedor?.

Mucha gente, cuando piensa en un emprendedor se imagina a un joven, recién licenciado, y con un ordenador Mac para diseñar su proyecto, que le podría hacer millonario. La realidad es bien distinta, tal y como desmuestra el Founders Intitute, cuyo acelerador de empresas en Silicon Valley (que ya tiene tres años) ha ayudado a 650 empresas de todo el mundo a desarrollarse.

Su experiencia (han entrevistado a más de 15.000 candidatos) les permite tener un patrón de los rasgos necesarios para triunfar al emprender, tal y como señala la revista Forbes. Así, tienen la clave para saber qué emprendedor tiene todas las papeletas para triunfar y cuales apuntan al fracaso. ¿Quiere conocer que componentes integran el ADN de un emprendedor?

 

Experiencia

Y lo primero que destacan es que la experiencia cuenta. Nada de jovencitos imberbes, sino que la edad ideal para lanzarse a crear una empresa son los 34 años. De hecho, cada año que pasa, hasta los 40, las posibilidades de éxito siguen aumentando. Y después las posibilidades ya no menguan. Además, siempre es importante tener experiencia laboral previa antes de lanzarse a emprender.

Inteligencia

Por otro lado, los emprendedores son gente inteligente, no porque tenga un CI muy alto, sino porque son capaces de aplicar sus conocimientos para resolver problemas nuevos. Además, tienen una gran capacidad de adaptación para sacar el máximo partido a un terreno de juego que se modifica constantemente.

Curiosidad

Asimismo, para llegar a convertirse en un gran emprendedor es necesario tener ganas de estar siempre aprendiendo y buscando nuevas experiencias, ser abierto de mente y receptivo con los nuevos conocimientos. En definitiva, hay que ser positivo, creativo y curioso.

Agradable

Además, es importante ser agradable y educado con los demás. El trabajo en equipo es muy importante, por lo que hay que saber tratar a tu equipo para que estén a gusto y poder sacar lo mejor de ellos. Sin embargo, también hay que saber ser firme y directo cuando la ocasión lo requiere.

En el lado contrario, también hay que conocer cuales son los rasgos que pueden provocar que una persona nunca vaya a ser un gran emprendedor. Son cinco:

Buscar excusas constantemente

Tener inestabilidad emocional.

Ser narcisista.

Ser mentiroso.

Ser demasiado agresivo.

 

Fuente: elEconomista.es

¿Qué errores debe evitar una Start-up?

Una de las opciones que se abren ante nosotros en época de crisis consiste en crear tu propio modelo de negocio. Existen varias formas de financiación y de crecimiento para asegurar la supervivencia de tu nueva empresa. Lo cierto es que es algo complicado llevar a cabo un proyecto personal que alcance el éxito, ya que la gran mayoría de las start-up fracasan y no llegan a ser rentable (hay que recordar que el riesgo es una de las características principales de este tipo de empresa.

Es imposible escribir una fórmula que asegure el rendimiento de una nueva empresa, sin embargo, varios expertos sí que han coincidido en las cosas que NO se deben hacer si queremos que nuestra start-up prospere.

Paul Graham es un programador inglés que consiguió vender su start-up, Viaweb, a Yahoo! en 1998 por unos 50 millones de dólares. Basándose en su experiencia en este campo, Graham ha realizado varias conferencias y charlas donde explica las herramientas a evitar cuando se desarrolla una nueva compañía. Algunos de estos problemas son:

1-     Tener un único fundador. A la hora de desarrollar una start-up, la tarea es mucho más complicada si solo contamos con nuestro propio trabajo. Uno o varios socios nos aportan nuevas ideas y nos corrigen cuando realizamos algo de manera incorrecta. Además, con varios fundadores se tiene la sensación de pertenecer a un grupo, por lo que será más difícil que uno de ellos abandone el proyecto. Por último, el liderazgo y la motivación es más fácil en grupo.

2-     Una idea poco original. Graham afirma que en lugar de observar empresas y los problemas que solucionaron, es más correcto buscar problemas y la compañía que puede resolverlos, para de esta forma encontrar nuestra idea exitosa.

3-     Obcecarse. Quizás este sea el mayor problema que tienen muchas nuevas empresas. Si observamos que nuestra idea no funciona, tal vez sea necesario modificarla para obtener otros resultados.

4-     Escoger malos programadores. Elegir un buen programador no es una tarea sencilla, a pesar de que resulta imprescindible para el desarrollo de nuestra start-up. De esta decisión dependerá gran parte del ritmo de crecimiento de la compañía.

5-     Retrasar el lanzamiento. Por miedo a ser juzgado o simplemente por dejar el trabajo para mañana, retrasar el lanzamiento de una nueva empresa siempre es perjudicial para esta, por el simple hecho de que nuestros competidores se pueden adelantar.

A partir de los estudios de Paul Graham, otros nuevos emprendedores han completado los errores más comunes al desarrollar una start-up. Lo que nos puede quedar claro después de repasar esta lista es que una buena idea no vale nada o vale muy poco a la hora de desarrollar nuestra start-up. Lo importante es utilizar esa buena idea de manera correcta, para que pueda retribuirnos beneficios.

Y vosotros, ¿qué otros errores creéis que se cometen a menudo por las start-ups y se pueden evitar fácilmente?

 

Fuente: Qué Aprendemos Hoy by Paul Graham