La crisis azuza nuestra necesidad de buscar nuevos compradores para nuestros productos nacionales.
En primer lugar, muchas empresas españolas suelen intentar definir en su mercado de origen nuevos perfiles de compradores a los que les puede interesar su oferta- ajustando un poco su marketing a estos nuevos grupos.
Pero esto no es suficiente. Con la parálisis económica en nuestro país, el oxígeno que requiere nuestra cuenta de resultados tiene que olvidarse de las fronteras y las barreras y pensar en entrar en nuevos países.
Internet facilita bastante las cosas para los sectores con públicos objetivos más internautas.
Sin necesidad de hablar otro idioma aparte del español, uno puede navegar por las redes sociales de Latinoamérica, explorar en qué se diferencian los consumidores en los distintos mercados y tantear las reacciones a nuestra potencial oferta.
Y si las reacciones a nuestros productos, a priori, pueden ser buenas, buscar alguna agencia o consultoría de internacionalización experta en PYMEs que ayude a dar este paso a internacionalizar.
Estas empresas han empezado a proliferar con la crisis y ofrecen servicios adaptados a la realidad económica y cultural de las PYMEs.
Una vez más, es reconfortante saber que uno no tiene que dar este difícil primer paso solo.
