Archivos Mensuales: diciembre 2011

Mercados abiertos

Para sacar adelante a las empresas españolas en estos tiempos de crisis es fundamental tener en cuenta las oportunidades de comercializar nuestros productos en otros mercados, más allá de nuestras fronteras.

Tanto internet como las Tecnologías de Información y Conocimiento están contribuyendo a facilitar y abaratar la entrada en nuevos mercados a precios accesibles para PYMEs y microempresas – y ayudando a mejorar de manera sustancial la productividad.

En este nuevo contexto ya no es necesario tener una presencia física en los nuevos mercados. El acceso puede ser online, lo que facilita operar en múltiples mercados simultáneamente. Y, de paso, ir abriendo campo en los mercados emergentes, que es dónde ineludiblemente vamos a necesitar estar, obligatoriamente, a medio plazo.

Contygo en estas fechas

Estas fechas; entre Navidades y el 2 de Enero, nos la pasamos- casi todos- entre “chispazos” de sentimentalismo y de buenas intenciones que azuzan nuestros deseos de ser aún mejores personas- a base de responsabilidad, de corazón y de trabajo.

Son momentos de conciencia aguda sobre la riqueza y las posibilidades de nuestras vidas que tienden a desaparecer por inercia en cuanto volvemos a retomar el ritmo y el entorno de actividad habitual.

Es una pena. Y está en nuestras manos mantener vivo este aliento.
Por eso, en Contygo te deseamos que el 2012 sea un gran año de crecimiento para ti. Cargado de éxitos. Y de amor, en todas sus formas.

¿Crisis? ¿Paro? ¡Está en nuestra mano solucionarlo!

Si echamos un vistazo a la prensa de hoy, veremos que la situación que nos pintan es muy oscura. Son muchos los ejemplos que podríamos traer a este post, pero basten dos para “ilustrar” la situación:

-          El BCE recomienda a España aplicar el modelo de “mini-trabajo”.

-          Los trabajadores españoles son los terceros más pobres de Europa.

El minitrabajo consiste en contratos con un máximo de 15 horas semanales de trabajo y un sueldo mensual no superior a 400 euros al mes. Este sistema, utilizado en Alemania desde 2003, ha servido para ir tirando hacia adelante en aquel país, pero no parece que sea una solución a largo plazo.

La segunda noticia, ya no afecta al 21,5% de la población activa que está en paro. Afecta a los que todavía están trabajando, y nos informa sobre el aumento de la pobreza en este colectivo, con salarios bajos en muchos casos y con una población, cada vez más alta, trabajando con contratos temporales, altamente expuestos a la pobreza. Un informe presentado hoy por el Ejecutivo comunitario dice que la tasa de pobreza entre los españoles que aún mantienen su empleo alcanza ya el 11,4%. Debido,  en gran medida al elevado número de empleos temporales que hay en nuestro país (25% del total de trabajadores), según el informe, que constata “una fuerte segmentación” entre trabajadores permanentes y temporales. “El riesgo de pobreza en los trabajadores temporales es más del doble que en los trabajadores fijos“,

¡Desalentador! ¿Verdad?

¡Pues NO, señores, NO! ¡No tenemos derecho al desaliento! ¡Nos merecemos mucho más, pero tenemos que demostrar que nos lo merecemos!

Y la pregunta es ¿cómo lo hacemos? ¿cómo demostramos que nos lo merecemos?

Seguro que hay muchas soluciones. A mí se me ocurre una: La autocontratación.

España es un país de gente con empuje, de gente con garra, de gente con grandes ideas. Los españoles somos, por lo general, creativos, aunque quizá, no terminamos de creérnoslo.

Si nos lo creyésemos, habría muchos más EMPRENDEDORES.

Cuando tienes la suerte, como he tenido yo, de hablar con mucha gente, te das cuenta de que hay una inmensidad de personas que dicen: “si yo pudiera, montaría una empresa para hacer…….” Y detrás de esos puntos suspensivos, casi siempre hay una gran idea y un proyecto viable.

El problema está en la primera parte de la frase (“si yo pudiera”), y es que no nos damos cuenta de que PODEMOS. Es verdad que es difícil, es verdad que hay pocas ayudas estatales, es verdad que hay que trabajar mucho, pero, también es verdad, que el horizonte que nos espera, si no nos ponemos en marcha, es el que marcan las dos noticias con las que hemos abierto este post. ¡Hay que elegir!.

Necesitamos políticos que piensen en la economía real y ayuden a crear riqueza. Los emprendedores pueden crear mucha riqueza. Pero, incluso, si los políticos nos fallan, han de surgir iniciativas privadas que puedan poner en marcha la economía española y creo, sinceramente, que la emprendeduría es el mejor camino.

Un Proyecto emprendedor necesita, un innovador, un emprendedor, y un gestor, es decir un buen director. No es fácil encontrar, en una persona, las tres características, cada una de estas “funciones”. Es importante, necesario, yo diría que imprescindible, que nazcan en España iniciativas privadas (empresas), que puedan ayudar a los emprendedores en sus necesidades (normalmente, son las labores de gestión y dirección las que suelen fallar. Una gran idea puede no ser rentable por una gestión poco profesional).

Y ahora te pregunto: ¿si tú supieses que una empresa de confianza te va ayudar en las labores de gestión y dirección de tu empresa (de tu idea), te va a ayudar a buscar financiación, te va a ayudar a buscar la máxima eficiencia, te va a ayudar a buscar la mejor estrategia para alcanzar el éxito, te daría miedo comenzar una carrera en la que tú fueses el dueño de tu vida y tu destino?

La respuesta la tienes que dar tú. Si la respuesta es afirmativa, estás corroborando mi idea de que es necesaria una iniciativa privada que te ayude.

Si la respuesta es negativa, créeme que lo siento, pero pienso que se han acabado los tiempos de esperar a fin de mes para que alguien ingrese el dinero de tu nómina en tu cuenta. Ahora te toca a ti ponerte al frente.

Ya para terminar, una reflexión (quizá tramposa, porque los números, según como los uses son tramposos, pero creo que no es así en este caso): En España hay cinco millones de parados; si “sólo” el 20%, es decir, 1.000.000, están de acuerdo con esta idea, crean su empresa, y son capaces de contratar a cuatro personas cada uno, la ecuación resultante es:

1.000.000 emprendedores + (4 empleados x 1.000.000 emprendedores) =    5.000.000 de trabajadores.

Es decir, PARO CERO.

Sé que es una utopía, pero ¿dónde está escrito que no se puede soñar…? Y, ¡además! Muchas veces, si perseguimos un sueño, se termina cumpliendo.

 

 

El tirón de los valores

Cuánto más confuso y revuelto está el entorno más importante es agarrarse a las certezas y a los valores de uno, y mantener la mirada al frente.

Apoyándonos en nuestras certezas, encontramos la perspectiva y la fuerza necesaria para seguir buscando soluciones a todas las preguntas abiertas sobre cómo avanzar, aunque nos sintamos solos y con pocos recursos. Porque los valores nos impulsan desde el fondo de nosotros mismos. Y nos sentimos enteros sabiendo que hacemos lo correcto.

Además, reconozcamos que no todo son inconvenientes.

En esta situación de crisis solemos saborear más nuestros pequeños logros cotidianos. Con una alegría delicada e íntima.

Y mientras con las dificultades se nos forja el carácter y se amplía nuestra sensibilidad, vivimos con nueva conciencia, el trazo y el calado de nuestros actos.

No todo está en el precio

En tiempos de crisis se dispara la competencia entre las empresas de un mismo sector por captar a los diezmados compradores.

La reacción más frecuente y rápida ante la presión de la competencia suele ser una guerra de precios que acaba por devaluar la calidad percibida del sector en su totalidad, y que deja agotados a todos los partícipes.

Por supuesto, ajustar los precios resulta lógico. Pero también es importante aprovechar las circunstancias para inventar nuevos formatos de producto y servicio que ofrecer a nuestros clientes- inspirándonos, quizás, en otros sectores- y para mejorar la experiencia de compra y de uso de nuestros productos.

Y es que es una tendencia creciente en todos los sectores de consumo que las empresas que sobreviven sean las que mejores precios ofrecen…y también las más caras y lujosas. Es decir, las que ocupan los dos polos más alejados en la oferta al cliente.

Por eso, aparte de aprender de las técnicas de las empresas más baratas, aprovechemos también lo que nos enseñan las empresas más caras y lujosas.

A veces, para crear la mejor experiencia de consumo en un sector, basta con esfuerzo, un poco de inversión, y alguna dosis de ingenio.