El emprendedor ante el fracaso: o cómo dejar de quejarse como Homer Simpson y convertirse en Batman

El miedo al fracaso es uno de los principales lastres que sufren los emprendedores españoles y el motivo por el que muchos deciden no lanzarse a la aventura de transformar su idea en negocio. “¿Y si me equivoco, qué?”, se preguntan. Incluso existe en la sociedad el estigma de que cerrar una empresa que apenas comienza a operar en el mercado es síntoma de incapacidad para gestionar un negocio, y probablemente una razón para no volver a poner en marcha un proyecto empresarial, no vaya a ser que la etiqueta de fracasado cuelgue de manera perenne. Si eres de los que piensan que ante el tropiezo es mejor no volver a intentarlo, probablemente tengas la actitud emprendedora de Homer Simpson, que se resume en el siguiente video:

Este tipo de comportamiento es el que lleva a asumir el fracaso empresarial como una huella imborrable que es necesario olvidar lo antes posible para dedicarse a otra cosa. Al fin y al cabo, como empresario las cosas han salido mal. ¿Por qué volver a intentarlo? Pero existe otra manera de abordar el problema, y consiste en darle la vuelta a esta última pregunta: ¿Por qué no voy a volver a intentarlo si ya sé dónde he tropezado? Ésta es la actitud emprendedora de Batman, y consiste en aprovechar los fallos para saber qué es lo que se ha hecho mal y aprender a no cometerlos:

Llegados a este punto puede que pienses que ser un Batman de los negocios es una utopía, una actitud que queda muy bien en los manuales de coaching y motivación de las escuelas de negocio, pero que choca con la cruda realidad. Si es así tal vez necesites conocer algunos ejemplos de gente que, gracias a su predilección por Batman antes que por Homer Simpson, han sabido transformar la derrota en una lección práctica que les permitiera llevar su siguiente aventura empresarial a buen puerto. Fue lo que le pasó a Juan Carlos Herrero, un profesional del sector sanitario al que se le encendió la bombilla cuando vio el gasto que tienen los hospitales españoles en pilas: “Parece que se las comen”. De ahí que pensara en hacer negocio como intermediario: “Pujé por ganar un contrato con un fabricante para ser proveedor de pilas a los hospitales. Yo pensaba que, si en la tienda costaban 30 y a mí me valían 10, iba a ser un negocio redondo. Pero nunca imaginé lo que pesa un palé de pilas y lo que cuesta transportarlo”. Lejos de lamentarse con resignación como Homer Simpson en la bañera, sacó provecho de la lección para su siguiente empresa.

Este emprendedor fue uno de los protagonistas de una de las mesas redondas que más atención acaparó en la I edición del Salón Miempresa, que precisamente giraba en torno a los errores que algunos emprendedores habían cometido… y lo que aprendieron de ellos. De ahí que en la segunda edición de este evento, celebrado hace unas semanas, se celebrara una nueva mesa redonda con el fracaso empresarial como tema de discusión, con ejemplos y lecciones útiles de todo tipo. ¿Por qué tener miedo a equivocarse cuando cometer errores es el mejor camino para aprender? Batman lo sabe.

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