Estar enamorado puede ser una de las sensaciones más maravillosas del mundo, pero también tiene sus riesgos. Por ejemplo: se corre el riesgo de perder la noción de la realidad y vivir en un mundo paralelo. De ahí que, aunque tu pareja se dedique al tráfico de armas, vista con pantalón de chándal, calcetines blancos y zapatos castellanos, y se peine con una cortinilla que tape una prominente calvicie, tú lo veas como un empresario de éxito que se mueve en el mercado de las importaciones y exportaciones, con un look rompedor y un corte de pelo provocativo. El ejemplo puede parecer hilarante, pero trasladado al mundo de los negocios supone una de las causas por las que muchas ideas de negocio terminan en fracaso: sus autores sufren el síndrome del emprendedor enamorado.
¿En qué consiste este síndrome? Básicamente en estar tan enamorado de tu idea, de tus medios de producción, de tu capacidad de negociación con proveedores y clientes y de tu plan de negocio que terminas viendo la realidad de forma distorsionada. Lo que es una fuga de clientes lo interpretas como un público minoritario que no está preparado para tu producto. La ausencia de ventas es simplemente un bache ocasionado por alguna eventualidad ajena. Y los continuos retrasos para cumplir con los contratos cerrados se deben a la mala organización de tus proveedores. O al menos así lo ve quien está tan enamorado de su idea de negocio que es incapaz de aceptar que los costes de producción son tan altos que sólo es rentable con un precio de venta muy por encima del de la competencia, que ha lanzado un producto para el que no existe ninguna demanda o que el plan logístico para la fabricación, montaje y distribución es tan complejo que se tardan meses en satisfacer las compras de los clientes.
Algunos emprendedores están tan enamorados de su idea que llegan a estimar unas previsiones de ventas en su plan de negocio muy alejadas de la realidad. Tanto como para chocarse de bruces contra ella cuando a los pocos meses la caja está vacía y no entra un euro en ella. El emprendedor enamorado piensa que su idea de negocio es perfecta, que ha dado con un océano azul en el mercado y que en poco tiempo habrá ganado tanto dinero que podrá retirarse a vivir de las rentas de su negocio. ¿Cuál es el remedio maś apropiado para combatir este síndrome? Algo tan sencillo como escuchar lo que otros compañeros, emprendedores, inversores, gestores y voces autorizadas de tu sector dicen de tu idea. Algunos de ellos también sufrieron el mismo síndrome en su día y por eso pueden darte la receta para combatirlo. Por ejemplo, Javier Andrés (fundador de Ticketea) cree que a la hora de buscar financiación tienes que pensar en “vivir durante los 18 primeros meses (de tu negocio) con 0 euros de ingresos”.
Asesorarse, pedir opiniones, buscar el apoyo de expertos y de otros emprendedores y, sobre todo, contar con un servicio que siga tu día a día y te ayude en la toma estratégica de decisiones, son los mejores remedios con que puedes contar para evitar el síndrome del emprendedor enamorado, un mal que puede llevar a la ruina hasta a la mejor de las ideas de negocio.
