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Viveros, incubadoras, aceleradoras de empresa… ¿A qué guardería llevo mi negocio?

¡Felicidades! Acabas de alumbrar un plan de negocio y ahora andas buscando una guardería donde llevar tu empresa para que crezca adecuadamente y reciba los cuidados y atenciones que necesita. Obviamente, como eres un emprendedor sin grandes recursos económicos buscas una opción que no le suponga un gran esfuerzo a tu presupuesto. Y como además te has preocupado de hablar con otros emprendedores que han pasado por la misma situación que tú, te han hablado de las ventajas que te pueden ofrecer los espacios de coworking, las incubadoras de empresa, las aceleradoras, los viveros… Pero llegados a este punto te asaltan las dudas: ¿qué es una incubadoras de empresas? ¿Es lo mismo que un vivero? ¿Me conviene más acudir a un espacio de coworking o a una aceleradora? ¿Qué tipo de cuidados va a darle cada una de estas fórmulas a mi retoño? A continuación vamos a tratar de darte una visión general de en qué se diferencia cada una de estas guarderías para proyectos emprendedores.

ESPACIOS DE COWORKING: Se trata de centros de trabajo compartidos donde diferentes empresas ocupan una misma oficina. Dicho de otra manera, es el mismo concepto de los compañeros de piso que comparten vivienda para pagar menos cuota de alquiler. Y al igual que en un apartamento se comparte nevera, televisor y cuarto de baño, en un centro de coworking también se comparten salas de reuniones, servicios de telefonía e Internet o despachos para videoconferencias. La principal ventaja es que tu empresa puede nutrirse de las sinergias generadas por el resto de ‘compañeros’ mediante el traspaso de clientes y proveedores. Además, la mayoría de ellos tienen planes de pago en función del tiempo que vayas a ocupar la oficina: tres horas al día, dos días a la semana, etc.

 

VIVIEROS: Son espacios similares a los centros de coworking, pero generalmente orientados a jóvenes emprendedores cuyas empresas están dando sus primeros pasos en el mercado. Es frecuente que no se admitan compañías con más de dos años de actividad, ya que están pensados para proporcionar servicios de apoyo a la creación de empresas. El objetivo es proporcionar al emprendedor un espacio de trabajo temporal a bajo coste, hasta que su proyecto de negocio adquiera la envergadura suficiente para seguir su camino en solitario. Normalmente dependen de administraciones e instituciones públicas y suelen incluir en su oferta servicios de asesoría jurídica y contable.

 

INCUBADORAS DE EMPRESAS: El concepto es similar al de los viveros de empresa, ya que se trata de centros que ofrecen espacios y servicios a través de los cuales promover la creación de empresas, pero dependiendo del sector de actividad en el que se mueva tu negocio quizás te interese más acertarte a una incubadora en lugar de a un vivero. Suelen instalarse en parques científicos o tecnológicos para dar cabida a aquéllos proyectos innovadores relacionados con las nuevas tecnologías. De hecho originalmente nacieron en las universidades norteamericanas como una fórmula para impulsar la creación de empresas a partir de las innovaciones que se desarrollaban en los departamentos tecnológicos de éstas. Además, es frecuente que algunos fondos de capital riesgo las visiten de cuando en cuando en busca de una start-up en la que invertir.

 

ACELERADORAS: En las incubadoras de empresa se busca que los proyectos que se alojan en ellas crezcan de forma natural siguiendo los plazos marcados en cada uno de sus planes de negocio. En las aceleradoras, en cambio, el objetivo es conseguir un crecimiento intensivo en el menor plazo posible. Es decir, que estas guarderías están creadas única y exclusivamente para transformar una start-up en una compañía atractiva y rentable en poco tiempo. Para ello suelen ofrecer instalaciones, un mentor y una cantidad de capital inicial a los emprendedores. Además, cuentan con una fase en la que los proyectos son presentados a inversores privados y fondos de capital riesgo.

Emprendedores en bicicleta; o cómo aprender a gestionar un negocio viendo el Tour de Francia

¿Qué tienen en común un emprendedor y un ciclista? A simple vista puede que cueste relacionar ambos términos, pero lo cierto es que existe toda una serie de paralelismos entre el ciclismo y el mundo de los negocios que van más allá de los clásicos conceptos de trabajo en equipo o espíritu de superación a los que siempre se alude cuando se habla de la relación entre deporte y empresa. Al fin y al cabo, una prueba ciclista por etapas, como pueden ser el Tour de Francia o la Vuelta a España, no son más que el escenario sobre el que poner en práctica una planificación de estrategias para conseguir un objetivo, al igual que sucede con las empresas que toman la salida en el mercado. Y, por raro que pueda resultar, viendo una de estas pruebas desde el sofá se pueden aprender valiosas lecciones que aplicar a la hora de emprender un negocio.

1- No pedalear no es una opción. Es la regla más simple y, sin embargo, uno de los primeros fallos que cometen muchas empresas. Los ciclistas no siempre se encuentran con etapas tranquilas, llanas y sin grandes sobresaltos. De vez en cuando deben enfrentarse a duros puertos de montaña de gran exigencia. ¿Y qué es lo que hacen? Pues seleccionar el ritmo de pedaleo que mejor se adapte a la situación y seguir dando pedales. Dejar de pedalear supone bajarse de la bicicleta y abandonar la carrera. Eso es lo que les pasó a muchas pymes en 2011, que ante las dificultades económicas de la crisis decidieron dejar de dar pedales y limitarse únicamente a “sobrevivir”, en lugar de buscar quien les ayudara a diseñar una estrategia con la que superar el puerto de montaña.

2- Ganar la etapa prólogo es un éxito efímero. ¿Recuerdan algún ganador del Tour de Francia que se hubiera impuesto también en la etapa prólogo? Pues con los negocios sucede lo mismo. A menudo existen muchas prisas por ser el primero en sacar un determinado producto al mercado creyendo que así se tendrá ventaja sobre la competencia, sin analizar antes si ese mercado es una carrera de un solo día, como la Milán-San Remo, o una larga prueba por etapas. Facebook no fue la primera red social que apareció en Internet y Apple tampoco inventó un dispositivo nuevo con el lanzamiento del iPad. Sin embargo, supieron aprovechar su momento.

3- No todos los ciclistas pueden ganar el Tour. Dicho de otra forma: no todas las empresas pueden ser líderes de sus respectivos mercados. Pero eso no significa que el éxito sólo consista en vestir el maillot amarillo al término de la carrera. Hay ciclistas que, en función de sus condiciones y habilidades, centran sus objetivos en otros logros, como ganar el mayor número de etapas al sprint, coronarse como líder en la clasificación de la Montaña o acumular metas volantes. Examinando las habilidades y potencialidades de tu empresa quizás descubras que puedes ser el mejor escalador de tu sector.

4- Sin un equipo de gregarios no hay éxito. No aprovechar las sinergias ni rodearse del equipo adecuado de colaboradores es uno de los errores que cometen muchos emprendedores. Quizás olvidan que un ciclista no puede ganar un Tour de Francia corriendo en solitario, sino que necesita el equipo de gregarios adecuado que le ayude en las etapas más duras, que neutralice los ataques de los rivales en las escapadas, que lleve el ritmo de carrera cuando el jefe de filas luce el maillot amarillo y, en definitiva, que sean un apoyo constante para solucionar las carencias del líder.

5- Hay que saber cuándo es el momento de atacar. Para ganar una carrera ciclista en algún momento es preciso marcharse del pelotón y lanzar un ataque. Pero elegir el momento adecuado no es fácil. ¿Ataco en cuanto tenga ocasión? ¿Lo hago en la subida del primer puerto? ¿En la bajada del último? ¿En la recta final o a 10 kilómetros de la meta? Por eso contar con una buena estrategia de carrera, o un plan de negocio que tenga en cuenta las adversidades y fortalezas que vamos a encontrarnos en la ruta, es vital.

En suma, participar en una prueba ciclista de gran exigencia guarda muchas similitudes con la puesta en marcha de un negocio. Exige una preparación, un conocimientos de cuáles son nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades. Obliga a vigilar en todo momento a la competencia y también a rodearse de un equipo de colaboradores a la altura de nuestros objetivos. Y todo esto no puede hacerse sin una planificación previa ni apoyos.

¿Y tú, eres un emprendedor guitarra o un emprendedor orquesta?

Si sabes tocar la guitarra, te han dicho que lo haces muy bien y eso te ha animado a montar un grupo de música, lo más probable es que intentes buscar a músicos que toquen otros instrumentos con los que cumplir tu objetivo de grabar un disco y, quién sabe, llenare algún día un estadio de fútbol para dar un concierto. ¿Acaso se te ocurriría probar a tocar tú mismo la guitarra, el bajo, la batería, el piano, el saxofón, la trompeta y poner la voz? Pues en el mundo de los negocios muchos emprendedores cometen el error de querer ser una especie de hombre orquesta capaz de gestionar y llevar el día a día de todos los aspectos de su empresa. Y eso es precisamente una de las causas por las que el 85 por ciento de las pymes que se crean no llegan a cumplir los tres años de vida. Que seas un excelente guitarrista no significa que también vayas a serlo a los teclados. ¿Por qué no centrar los esfuerzos en lo que mejor sabes hacer y buscar para el resto de tareas el apoyo de profesionales que cuentan con experiencia y talento? Como explica María Millán, directora de comunicación de Contygo, “una persona no puede saber todo lo que hace falta en el mundo empresarial para tener éxito”. Y si a la hora de emprender piensas que puedes estar al frente de todas y cada una de las áreas de tu negocio, lo más probable es que termines formando parte de ese 85 por ciento de nuevas empresas que echan el cierre en menos de tres años.

 

Ahora bien, ¿por dónde empezar a buscar esos músicos que acompañen tu negocio? Una opción es ir uno a uno, tratando de encontrar a un pianista experto que sepa orientarte en la estrategia de ventas, intentando dar con un batería que gestione tu fiscalidad al ritmo que toca tu banda, localizando al vocalista adecuado que interprete el plan de negocio que has compuesto… O también puedes acudir a un productor musical experto que conozca a fondo el mercado y sepa cuáles son los instrumentos que mejor se van a ajustar a los compases que has pensado para tu empresa, orientándote de forma personalizada y tutelada para que centres tus esfuerzos en lo que mejor sabes hacer -tocar la guitarra- y no tengas que andar siendo un hombre orquesta, con los riesgos que ello conlleva. Y en eso consiste exactamente Contygo, en dotar a las pymes y emprendedores de la potencia musical de la que gozan las grandes corporaciones, con un servicio a medida y ajustado a cada guitarrista. Carlos Tapiador, CEO de Contygo, explica cómo tu proyecto emprendedor puede beneficiarse de las ventajas que ofrece este servicio.

 

Si después de ver esto sigues pensando que eres capaz de tocar la guitarra, la batería, el bajo, el piano, ponerle voz a la música, producir el disco, montar el escenario donde vas a dar el concierto, encargarte de al iluminación, la venta de entradas y la edición del video musical, es probable que en menos de tres años tu negocio se quede sin composiciones en el repertorio. Pero si te centras en lo que mejor sabes hacer y buscas el asesoramiento indicado para el resto de tareas, quizás acabes siendo el próximo número 1 en las listas de ventas.