En los últimos tiempos el término emprendedor se ha puesto de moda. Que si los emprendedores son los que pueden solucionar el problema del paro, que si la clave para salir de la crisis pasa por ayudarles, que si son trabajadores incansables, que si están hechos de una pasta especial… Tan de moda se han puesto que no han tardado en aparecer una serie de mitos y leyendas en torno a esta figura. ¿Pero qué es exactamente un emprendedor? ¿Qué cualidades hay que tener para ser uno de ellos? ¿Es necesario haber estudiado en las mejores escuelas de negocio y contar con una cuenta corriente llena de ceros para montar una empresa? A continuación queremos desmontar algunos mitos y prejuicios que existen alrededor de los emprendedores y su mundo.
“Para ser emprendedor hay que haber estudiado mucho sobre empresas y economía”.
Falso. Es cierto que algunos licenciados en empresariales y estudiantes de un master en administración de negocios (MBA) terminan montando su propio negocio. Pero eso no significa que para crear una empresa haga falta una acumulación de títulos y másters. De hecho la mayoría de las start-ups de éxito cuentan con socios fundadores que provienen de otras áreas de conocimiento: doctores en medicina que terminan montando una empresa tecnológica, licenciados en informática que crean una start-up de promoción de eventos, estudiantes de historia del arte que deciden montar una consultora de importaciones de productos chinos…
“Si ya tienes cierta edad no puedes ser emprendedor”.
Falso. El éxito de Mark Zuckerberg y otros emprendedores que se han hecho millonarios antes de cumplir los 25 años ha servido para incentivar el mito de que, para montar una empresa de éxito, hay que ser joven. Pero esto no es cierto. Es más, una persona de 40 ó 45 años contará con un grado de experiencia, conocimientos adquiridos y contactos que le harán más sencilla su entrada en el mercado con una empresa nueva que un chaval de 20 años. Sí es cierto que normalmente son los más jóvenes quienen tienen menos aversión al riesgo y, por tanto, suelen lanzarse con menos temor al ruedo del emprendimiento. Pero las ideas de negocio no entienden de edades. Como ya te dijimos en su día: el acné o las canas no son excusa para no emprender.
“Sólo se puede triunfar como emprendedor si tienes un producto nuevo y revolucionario”.
Falso. La mayoría de las empresas que llegan al mercado no lo hacen para aportar nuevos productos, sino nuevas formas de vender los productos que ya existen. Piensa por un momento en el iPod de Apple. Antes de que se vendiera como churros ya existían otros reproductores digitales de bolsillo. Lo que Apple aportó fue un nuevo concepto de reproductor. Además, los productos que son absolutamente novedosos suelen tener más dificultades de aceptación entre los consumidores.
“Los emprendedores son tipos solitarios que hacen frente a toda clase de obstáculos”.
Falso. Para montar tu propio negocio vas a tener que dedicarle muchas horas y esfuerzo, pero un emprendedor tampoco es un ser mitológico que vuele, escupa fuego por la boca y ande en solitario en busca de dragones a los que vencer. El networking es su gran aliado y por eso casi siempre anda participando en eventos, conferencias y talleres prácticos sobre pymes y gestión de empresas. Cuantos más conocimientos y sinergias comparten, más ideas se les ocurren y más aliados encuentran para llevarlas a cabo.
“Si no tienes enchufe para conseguir financiación no puedes emprender”.
Falso. Por mucho enchufe que tengas los inversores privados, business angels y empresas de capital riesgo no son tontos cuando ponen su dinero en tal o cual proyecto. Siempre buscan aquel que tiene un potencial de rentabilidad muy interesante, así que si tu vecino ha montado una start-up y acaba de conseguir una ronda de financiación de medio millón de euros, seguramente sea porque alguien piensa que su idea es rentable.
“Un emprendedor es un millonario que, como tiene dinero, puede arriesgarlo en este tipo de cosas”.
Falso. Para constituir una sociedad limitada no hace falta tener mucho dinero en el bolsillo. Puede que en alguna revista del corazón hayas leído que el hijo de tal o cual famoso ha montado una empresa con el dinero de papá, pero son casos muy aislados. En España son cada vez más quienes deciden vivir de su propio negocio por necesidad, bien porque se hayan quedado en el paro y anden buscando una salida mediante el autoempleo, o bien porque se hayan arruinado y necesiten comenzar de cero. Ninguno de ellos es millonario.
“Los emprendedores montan empresas para vivir de las rentas mientras explotan a sus empleados”.
Falso. Es muy difícil que una empresa dé beneficios en sus primeros meses de actividad. Algunas incluso tardan varios años en sanear sus pérdidas iniciales. Fíjate en los casos de Toprural, Idealista, o Rentalia. Hoy son compañías de referencia en sus sectores, pero cuando aterrizaron en el mercado sus fundadores tenían unos ingresos por debajo del salario mínimo.
En resumidas cuentas, un emprendedor no es más que alguien que decide montar un negocio, que tiene una idea con la que pretender obtener una rentabilidad y una motivación para vivir de su propio trabajo. Y para eso no hace falta ni volar, ni ser un aventurero, ni tener una cuenta corriente repleta de ceros ni contar con una plaza en Harvard. Lo único que hace falta es valentía y ganas de trabajar.