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Mis cabras por tus gallinas, o cómo aprovechar las ventajas del trueque entre empresas

Antes de que se acuñaran monedas como medio de referencia para valorar bienes y servicios y realizar transacciones económicas, los primeros asentamientos urbanos recurrían al trueque. Vamos, que si yo tengo gallinas y tú tienes cabras, te doy una docena de huevos a cambio de un par de quesos y asunto arreglado. Puede que esto te suene a un concepto desafasado que forma parte de la época en la que se vivía en palafitos y se cazaba con puntas de flecha talladas en piedra. Pero lo cierto es que se trata de una herramienta que forma parte de la práctica empresarial moderna y que resulta muy provechosa para pymes y emprendedores.

Evidentemente, ninguna empresa va a cambiar cabras por gallinas y el sistema ha evolucionado hacia lo que, en términos de marketing, se conoce hoy día como bartering. Pero en la práctica funciona exactamente igual que antaño y permite que una pyme pueda adquirir productos, equipamiento y servicios sin tener que tocar un euro de la caja, lo que tal como están las cosas resulta más que ventajoso. Y si cuenta con un exceso de stock en el almacén que le está lastrando los costes logísticos y, además, amenaza con echarse a perder, puede colocarlo en el mercado intercambiándolo por otra cosa.

Vale, hasta aquí la teoría. Vayamos ahora a la práctica. ¿Cómo se hace esto del trueque entre empresas? Hace milenios se llevaba la cabra a la plaza del pueblo y allí se intercambiaba por las gallinas que otro vecino quisiera utilizar como moneda de cambio. Hoy día la mayor plaza de pueblo del mundo se llama Internet, y ahí existen diversas herramientas dedicadas a optimizar el bartering entre empresas. La más popular es Acambiode.com, que cuenta con una base de datos de más de 70.000 empresas registradas solo en España, aunque existen otras más. El funcionamiento de todas ellas es prácticamente el mismo: te registras, dices qué servicios y productos estás dispuesto a ofrecer mediante trueque, indicas qué bienes, materiales, equipamiento o servicios quieres adquirir y, a partir de ahí, la herramienta se encarga de buscar qué empresa puede interesarte. Vamos, que si tienes gallinas te dice quién quiere adquirir gallinas y, si buscas un cabra, te pone en contacto con los que intercambian cabras.

Lo más importante: ¿y todo esto es legal? Totalmente legal. A efectos contables la transacción se comporta como una operación convencional. Se pacta un precio de mercado, se emite una factura con su IVA correspondiente y se realiza el intercambio. Y no olvides que también sirve como escaparate para darte a conocer y captar potenciales clientes.

“El dinero de mi empresa es mi dinero” y otros errores que llevarán tu negocio en la ruina

Se habla de la crisis, la falta de liquidez, las dificultades de acceso al crédito y los impagados como las grandes amenazas de cierre para las pymes españoles. Pero en muchas ocasiones detrás del fracaso empresarial se esconden errores en la toma de decisiones por parte de los emprendedores. Y no hablamos de grandes decisiones estratégicas que comprometen los nuevos proyectos de la empresa, sino de fallos en la manera de administrar los recursos de cada negocio que podrían corregirse con un asesoramiento adecuado y un enfoque correcto de lo que es la gestión de una empresa. A continuación os mostramos algunos de los errores más comunes entre quienes ponen todo su esfuerzo en iniciar un negocio, pero ninguno en gestionarlo correctamente:

1- El dinero de mi empresa es mi dinero

Primer gran error de muchos empresarios: considerar que los beneficios del negocio son los del dueño de ese negocio. Es un fallo muy extendido que consiste en no saber diferenciar el patrimonio personal del empresarial. Vale, es cierto que para emprender has tenido que arriesgar tu propio dinero, pero eso no significa que puedas meter la mano en la caja de la empresa cada vez que se te antoje estrenar un coche nuevo. La mejor solución es que tengas separados los gastos familiares de los empresariales y que te pongas un sueldo dentro de tu negocio. Si has tenido beneficios netos al término de cada ejercicio, siempre podrás llevarte un pellizco en forma de primas y bonus definidos por objetivos.

2- Es mi empresa, así que las cosas se hacen como yo diga

Otro fallo que terminará pasándote factura. Aunque la empresa sea de tu propiedad al ciento por ciento, la viabiliad de tu negocio no depende de ti, sino de tus clientes, así que deberás adaptar las pautas de producción y orientar los métodos de trabajo hacia ellos. Pongamos un ejemplo. Si abres un bar en un polígono industrial, probablemente te sea más rentable ofrecer desayunos a las 8 de la mañana y menús del día a las 2 de la tarde que un servicio especializado en cócteles, por mucho que a ti lo que te guste sea preparar mojitos.

3- El hijo de mi primo es informático, así que puedo contratarlo para llevarme las redes sociales

Un error muy típico entre las pymes familiares es considerar el negocio como una agencia de empleo y colocación para la familia. Y no es así. Por mucha informática que haya estudiado el hijo de tu primo, quizás no reúna los conocimientos y competencias necesarios para llevar a cabo con eficiencia la tarea que vas a encomendarle. Colocar a las personas inadecuadas en puestos inadecuados es una de las formas más rápidas de perder competitividad dentro de la empresa.

4- Prefiero pedirle dinero a mis amigos antes que a un inversor que no conozco

Bueno, es cierto que los préstamos procedentes de familiares y amigos son una de las principales fuentes de financiación para iniciar un pequeño negocio, pero no por ello debes obsesionarte con rodearte de gente conocida y tenerle miedo al capital ajeno. Piensa que de lo que se trata no es de trabajar con amigos, sino de trabajar con profesionales, y en España existen fuentes privadas de inversión que llevan años seleccionando proyectos de start-ups en los que invertir. Además, seguro que un amigo no puede darte el acompañamiento en materia de gestión que sí te proporcionará un business angel.

5- Paco es mi amigo de toda la vida, seguro que puedo montar una empresa con él

Es un error similar al del punto anterior. Un buen amigo no siempre es sinónimo de un buen socio. Párate un momento a reflexionar y piensa en todos tus amigos. Seguro que te viene a la cabeza alguno con el que, a pesar de mantener una relación formidable, no te gustaría trabajar a su lado por su tendencia a la dejadez, la vagancia u otros defectos. Recuerda que, en los negocios, las mejores relaciones son las que estableces con los mejores profesionales. Y aunque hayas llegado a la conclusión de que Paco puede ser tu socio ideal, no olvides la necesidad de establecer un pacto de socios.

La diferencia entre una empresa de éxito y otra ruinosa a veces es tan simpe como acertar con el enfoque adecuado para administrar el negocio. Y este enfoque no depende de cómo veas el mercado, sino de cómo es éste en realidad. Adapta tu empresa al mundo real, no a tus gustos personales.

Con el nuevo IVA es mejor no jugar a los dados

Bueno, pues el nuevo IVA ya está aquí, lo que significa que las reglas de juego cambian en mitad de la partida para pymes, autónomos y emprendedores. En las últimas semanas hemos ido informando de los cambios que se iban a aplicar a partir del 1 de septiembre, no sólo en materia de IVA, sino de otras partidas como las retenciones en el IRPF o el recargo de equivalencia. Si eres un lector asiduo de este blog sabrás que existen varias estrategias que puedes adoptar para gestionar este aumento impositivo atendiendo a las necesidades específicas de tu empresa.

Pero resulta que cuando se produce un cambio de reglas como la que acaba de aplicarse no sólo hay que mirar qué relación puede tener en los precios de tu producto y los efectos que genere entre tus clientes. También es preciso tener en cuenta planificar tus flujos de caja a la hora de establecer plazos de cobro a clientes y de pago a proveedores. ¿Y esto qué significa? Pues que además de pagar más caros determinados productos, tendrás que seguir adelantando el pago del IVA en las liquidaciones trimestrales a pesar de no haber cobrado la factura correspondiente. Dicho de otra manera, que tus problemas con los impagados pueden ser mayores. Y entre que tú vas a necesitar acelerar los períodos de cobro a tus clientes, y que éstos quizás tengan que dilatarlos debido a la subida del impuesto, se puede producir un desajuste en los flujos de caja que te deje fuera de la partida.

De ahí que sea recomendable fijar un nuevo calendario de pago a proveedores y cobro a clientes que equilibre las cuentas y evite que la subida del IVA se convierta en una partida de dados. Imagínate que tienes que pagar a un proveedor en 15 días, pero resulta que el cliente al que le has vendido tu producto no te paga hasta pasado un mes, y para darle más intriga al asunto en unos días debes hacer frente al período de liquidación del IVA. Todos los esfuerzos que hayas hecho en analizar cuál es la mejor manera de repercutir la subida del IVA en tus precios puede que no sirvan de nada si a la hora de cobrar y pagar no has tenido en cuenta los efectos de un posible desajuste para tu caja.

Evidentemente, en el ámbito de la pyme es muy difícil estar atento a todos y cada uno de los escenarios que se presentan cuando se cambian las reglas del juego en mitad de la partida. Por eso desde Contygo apostamos por la figura de un tutor que realice de manera personalizada un seguimiento de tus estados financieros y sepa anticiparse a la jugada.

Apostar por el teletrabajo sale rentable: 1.200 euros de ahorro por empleado al año

No todas las fórmulas de ahorro tienen que ver con reducir consumos o recortar determinadas partidas de gastos. A veces introducir una nueva forma de gestionar los recursos humanos puede suponer un generoso ahorro en las cuentas de la empresa. Hoy queremos hablarte del teletrabajo. Seguro que has oído hablar de él. La teoría dice que un trabajador podría desempeñar la misma tarea que hace en la oficina desde su casa. Bastaría un ordenador, un teléfono y una conexión a Internet para realizar la mayoría de las funciones de su trabajo. ¿Y quién no tiene esos elementos en casa?

Pero en la práctica sus ventajas van más allá. Según un estudio publicado el año pasado por la Cámara de Comercio de Navarra, una empresa podría ahorrar hasta 1.200 euros por empleado al año implantando esta fórmula. Y es que si tus empleados y colaboradores no necesitan ir todos los días a la oficina, ahorrarás dinero no sólo en manteniemiento y consumo energético, sino también en dietas por comida y desplazamiento. Esto de forma directa, porque indirectamente los beneficios van más allá. IPGFlexo es una pyme de menos de 30 empleados que decidió en su día apostar por el teletrabajo y, según explican, “hemos reducido el absentismo a cero y ha aumentado la satisfacción de los empleados”.

Más allá de las cifras, existen otros beneficios intangibles, como por ejemplo el índice de productividad e implicación de los trabajadores. Éstos dejan de sufrir largos atascos en hora punta de camino a la oficina, así que llegar tarde deja de ser una excusa. Además, se ahorran una partida importante en combustible. Por otro lado, para quienes tienen hijos pequeños la conciliación entre vida laboral y vida familiar se hace más sencilla.

Gracias a las nuevas tecnologías, cada vez es más fácil introducir el teletrabajo en las pymes. Pero no olvides que tampoco es una panacea y que, si no lo gestionas de forma ordenada, puede que los resultados que obtengas no sean tan satisfactorios como preveías. Por eso es fundamental que examines qué funciones de tu compañía se pueden desempeñar fuera de la oficina e introducir un sistema de control del trabajo por objetivos.

Lecciones para emprendedores de la LigaBBVA de fútbol

Coincidiendo con la vuelta al cole, muchos emprendedores aprovechan el final del verano para iniciar un nuevo curso con proyectos renovados, líneas de negocio o simplemente poner en marcha esas ideas que llevan tiempo barruntando. Hay búsqueda de rondas de financiación, necesidades de incorporar nuevos talentos a la empresas, objetivos ambiciosos en el horizonte… Vamos, como los equipos de fútbol que se han preparado durante la pretemporada para afrontar una nueva campaña con flamantes fichajes, nuevos técnicos en el banquillo o fichajes de relumbrón. Y lo cierto es que existe un paralelismo entre el emprendimiento y la LigaBBVA de fútbol. De hecho, observando el inicio de la competición liguera se pueden extraer algunas lecciones de management que aplicar a esos proyectos de negocio que estás pensando poner en marcha a la vuelta de las vacaciones.

1- No te dejes entusiasmar por las victorias iniciales

Cada año siempre hay un equipo de los denominados “de la zona baja” que comienza la Liga en los primeros puestos de la tabla. Le pasó al Getafe, al Osasuna, al Levante, al Betis… Y al rebufo de su buen hacer en las primeras jornadas surgen las especulaciones: ¿Terminará metiéndose en Champions? ¿Podría ganar la Liga? Dejarse llevar por ese optimismo inicial puede generar un exceso de confianza que relaje las exigencias de trabajo. Por eso no es bueno lanzar las campanas al vuelo si los primeros datos de ventas superan con crece las expectativas. Quizás se deba a circunstancias coyunturales. Analiza qué es lo que te está haciendo ganar en lugar de regodearte con las cifras.

2- No todos los equipos pueden ganar la Liga

Vale, es cierto que todos juegan con las mismas reglas, que en el fútbol no hay nada decidido hasta que pite el árbitro y que un gol puede cambiarlo todo, pero el potencial de los equipos que compiten no es el mismo. En cada sector de actividad económica siempre va a haber un grupo de rivales de batir. Empresas cuyo músculo financiero, capacidad logística o presupuesto de marketing supera con creces al resto. Antes de lanzarte al mercado examina a la competencia para saber quiénes son tus rivales.

3- Céntrate en un objetivo acorde con tus posibilidades

Del punto anterior se deriva que, ya que no todas las empresas pueden ganar la Liga y ser líderes de ventas, lo mejor es que te centres en un objetivo concreto acorde con tus recursos y generes estrategias en torno a éste. Entrar en Champions, clasificarte para disputar la Europa League, llegar lo más lejos posible en la Copa del Rey, asegurar la permanencia…

4- Innova: los equipos que salen a empatar terminan perdiendo

Es una regla no escrita en el fútbol. Normalmente aquellos equipos que basan su estrategia en el conservadurismo son los que menos éxitos tienen. En el mundo de la empresa sucede algo similar. Si tu estrategia se centra en no hacer nada más que replegarte y sobrevivir a la crisis sin arriesgar nada, es probable que pierdas muchos puntos con respecto a tus competidores. De ahí la necesidad de innovar.

5- Conoce a tu plantilla y en qué posiciones pueden jugar tus futbolistas

Una de las principales causas de éxito en las empresas está en los recursos humanos. Por eso es imprescindible saber quiénes son los mejores jugadores de tu plantilla y qué papel cumplen en el esquema de juego. Si no sabes qué empleados pueden servirte para organizar el juego o para rematar de cabeza, es imposible que aciertes con la alineación y la táctica a utilizar durante el partido.

6- Ve partido a partido con un proyecto escalable

Ganar 6-0 en la primera jornada de Liga no te va a asegurar una plaza en la Champions League. Los títulos se ganan jornada a jornada. Por eso en tu negocio es preciso que elabores una estrategia escalable, desarrollando tu plan de negocio por etapas: qué cifra de ventas debes alcanzar en la primera vuelta, cuántos clientes tienes que haber firmado en seis meses, en qué posición del mercado quieres estar en un año… Recuerda que lo importante es llegar fresco y con opciones de victoria a final de temporada, y eso se hace con una buena planificación.

7- No comprometas el futuro de tu club con fichajes que no puedes pagar

Muchos clubes de la LigaBBVA atraviesan graves problemas económicos debido a su mala gestión durante los años de bonanza económica. Fijarse objetivos muy por encima de sus posibilidades reales, hipotecarse con créditos para fichar a jugadores que no podían pagar y no poner freno a la deuda han sido su grandes errores. De ahí el riesgo de confiarse en exceso. Si no has cerrado una venta no comprometas el dinero que pretendes obtener por ella.