Las empresas en ocasiones son como los deportistas. Si quieres estar en la elite debes entrenarte para hacer frente a las adversidades que se te puedan presentar, ya sea en forma de una lesión, el fichaje de un futbolista que juega en tu misma demarcación, la racha ganadora del equipo rival, el aire y la lluvia que irrumpen sin avisar en la final de los 100 metros cuando te estás jugando la medalla de oro… o en el caso de las pymes una subida inesperada de impuestos. Desde hace tiempo se viene hablando de la posibilidad de que el Gobierno suba el tipo general del IVA del 18% al 20%. Parece que en 2013 será una realidad, pero no es descartable que esta medida se apruebe antes de este mismo verano. ¿Tu empresa está entrenada para hacer frente a este contratiempo?
Las pymes y los deportistas tienen algunos rasgos en común: a veces confían demasiado en su talento innato y se olvidan de que hay situaciones externas que pueden condicionar su rendimiento. Y es el momento en que llegan estas situaciones cuando se ve quién está verdaderamente preparado. Por eso en el mundo del deporte la mayoría de los atletas individuales y de los equipos cuentan con preparadores físicos que orientan al deportista en su día a día para que éste sólo tenga que preocuparse de la competición. Son estos preparadores los que miden diferentes parámetros y establecen planes de trabajo en función de las capacidades físicas de cada competidor, las exigencias de un determinado torneo, los picos de forma que se alcanzan a lo largo del año y las fechas en las que van a necesitar estar a tope, entre otros aspectos.
Muchas pymes también andan demasiado preocupadas con su competición particular contra la crisis en su día como para anticipar futuros escenarios. De ahí que un correcto asesoramiento a medida, con expertos que evalúen las cifras de mercado, el plan de negocio, los plazos de cobro con clientes y proveedores o los posibles cambios legislativos y fiscales que puedan afectar a la contabilidad, pueda constituir la diferencia entre ganar el título a final de temporada o luchar por la permanencia.
El caso del IVA es un ejemplo de ello. Imagina por un momento que el Gobierno decide aprobar este viernes una subida del 18% al 20% en el tipo general. ¿Sabrías cómo reaccionar? ¿Sabes cómo afectaría a tu facturación asumir tú mismo ese 2% o repercutirlo en tus clientes? ¿Has hecho números para comprobar qué pasaría si subes un 2% tus precios, o si es mejor subirlos un 1% o un 0,5% y reducir tu margen de beneficio? En eso consiste estar entrenado, aunque evidentemente tú prefieres estar centrado en el día a día de tu negocio y no quieres desviar esfuerzos a otras cosas. Por eso las pymes necesitan un asesoramiento a medida, un preparador físico que les lleve el plan de entrenamiento y que sepa darles la orientación precisa para cuando lleguen esas adversidades inesperadas en plena competición. Porque el talento, sin la preparación y orientación adecuadas, no basta. Ya lo advertía Clint Eastwood en Million Dollar Baby.


