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¿Qué errores debe evitar una Start-up?

Una de las opciones que se abren ante nosotros en época de crisis consiste en crear tu propio modelo de negocio. Existen varias formas de financiación y de crecimiento para asegurar la supervivencia de tu nueva empresa. Lo cierto es que es algo complicado llevar a cabo un proyecto personal que alcance el éxito, ya que la gran mayoría de las start-up fracasan y no llegan a ser rentable (hay que recordar que el riesgo es una de las características principales de este tipo de empresa.

Es imposible escribir una fórmula que asegure el rendimiento de una nueva empresa, sin embargo, varios expertos sí que han coincidido en las cosas que NO se deben hacer si queremos que nuestra start-up prospere.

Paul Graham es un programador inglés que consiguió vender su start-up, Viaweb, a Yahoo! en 1998 por unos 50 millones de dólares. Basándose en su experiencia en este campo, Graham ha realizado varias conferencias y charlas donde explica las herramientas a evitar cuando se desarrolla una nueva compañía. Algunos de estos problemas son:

1-     Tener un único fundador. A la hora de desarrollar una start-up, la tarea es mucho más complicada si solo contamos con nuestro propio trabajo. Uno o varios socios nos aportan nuevas ideas y nos corrigen cuando realizamos algo de manera incorrecta. Además, con varios fundadores se tiene la sensación de pertenecer a un grupo, por lo que será más difícil que uno de ellos abandone el proyecto. Por último, el liderazgo y la motivación es más fácil en grupo.

2-     Una idea poco original. Graham afirma que en lugar de observar empresas y los problemas que solucionaron, es más correcto buscar problemas y la compañía que puede resolverlos, para de esta forma encontrar nuestra idea exitosa.

3-     Obcecarse. Quizás este sea el mayor problema que tienen muchas nuevas empresas. Si observamos que nuestra idea no funciona, tal vez sea necesario modificarla para obtener otros resultados.

4-     Escoger malos programadores. Elegir un buen programador no es una tarea sencilla, a pesar de que resulta imprescindible para el desarrollo de nuestra start-up. De esta decisión dependerá gran parte del ritmo de crecimiento de la compañía.

5-     Retrasar el lanzamiento. Por miedo a ser juzgado o simplemente por dejar el trabajo para mañana, retrasar el lanzamiento de una nueva empresa siempre es perjudicial para esta, por el simple hecho de que nuestros competidores se pueden adelantar.

A partir de los estudios de Paul Graham, otros nuevos emprendedores han completado los errores más comunes al desarrollar una start-up. Lo que nos puede quedar claro después de repasar esta lista es que una buena idea no vale nada o vale muy poco a la hora de desarrollar nuestra start-up. Lo importante es utilizar esa buena idea de manera correcta, para que pueda retribuirnos beneficios.

Y vosotros, ¿qué otros errores creéis que se cometen a menudo por las start-ups y se pueden evitar fácilmente?

 

Fuente: Qué Aprendemos Hoy by Paul Graham

¿Estás pensando en emprender? ¿Eres el innovador, el emprendedor o el empresario?

Por Carlos Ruiz Tapiador (http//es.linkedin.com/in/carlostapiador)

En España mueren el 85% de las nuevas empresas con proyectos emprendedores, en los primeros 3 años de vida. Y ese, es un coste de oportunidad que no se puede permitir ni el emprendedor que fracasa, ni el Estado Español.

Cualquier actividad emprendedora, por sencilla que parezca, requiere de unos conocimientos iniciales que son determinantes para el éxito del proyecto. En general, es muy habitual ver cómo muchos emprendedores inician un proyecto donde la finalidad es, básicamente, la autocontratación. Vivir de ello. Pero aún así, aunque el proyecto sea sencillo, o cortoplacista, requiere de ciertos conocimientos, de Corporate, de desarrollo de negocio, estratégicos, de Marketing, etc. Y para aquellos proyectos que incorporan Innovación o Invención en el modelo de negocio, la necesidad de conocimientos, previos y posteriores a emprender, es mucho mayor.

Pero, hoy, aquel que piensa en emprender, intenta incorporar ideas innovadoras. Aunque se trate de un negocio sencillo en su ejecución.

Y algo muy importante, y que todo el que emprenda debe tener en consideración:

En cualquier proyecto de Innovación, intervienen 3 figuras perfectamente definidas: El Innovador, el Emprendedor y el Empresario (o gestor).

El Innovador es la persona que tiene la idea del proyecto, el ingenio, el que determina la visión en su primer estadio. Pero, con frecuencia, o no tiene espíritu emprendedor, o no tiene los conocimientos necesarios y suficientes para poner el proyecto en marcha con garantías futuras de éxito.

Algunas veces, nos hemos encontrado con Innovadores a los que ofrecemos consultoría en la gestión de la innovación para que puedan llevar sus proyectos adelante, ayudándoles en todas las fases previas del emprendimiento, pero no están dispuestos a abandonar su puesto de trabajo actual para liderar sus propios proyectos, o no están dispuestos a apostar de forma decidida su propio dinero. En definitiva, el innovador, en general, no siempre tiene espíritu emprendedor.

El innovador suele estar solo, y sentirse solo. Necesita un equipo de personas que le acompañen, que le complementen, y que le ayuden desde los inicios a definir la estrategia, el ámbito, el vehículo, y los diferenciadores para el desarrollo de su producto o servicio.

Para que tenga posibilidades de éxito debe pensar en grande. Y para hacerlo, necesita alguien con conocimientos de diversas materias, mas allá del ingenio, de la naturaleza de su invención o innovación.

Y ese el Emprendedor. El que toma un proyecto, propio o ajeno, y lo convierte en una realidad empresarial. El emprendedor cuenta con los conocimientos necesarios de marketing, desarrollo de negocio, planificación estratégica, corporate, planificación financiera, etc, para poder arrancar un proyecto con las mayores posibilidades de éxito. Es el Emprendedor quien lidera el proyecto, quien identifica a sus stakeholders, quien selecciona el equipo necesario, quien define los requerimientos, quien diseña el Plan del Proyecto. Desde que es una mera idea, hasta que adquiere forma empresarial. Y lo dirige desde la fase inicial, durante su puesta en marcha y hasta que, finalmente, deja de ser una start-up.

Y ese es el momento de gestionar profesionalmente, de ser un Empresario.

Esta persona es la que debe gestionar la empresa desde la fase “semilla” en adelante. Es una característica, también emprendedora, pero que dispone de los conocimientos necesarios de gestión empresarial para establecer los mecanismos de control, identificación de indicadores, definición de cuadro de mando, diagnóstico y medición, que permiten una toma de decisiones eficiente, a partir de Estados Financieros actualizados y disponibles permanentemente.

El Empresario gestiona recursos, y persigue los objetivos de la empresa, cumpliendo el Plan Estratégico que se haya definido por el órgano de administración.

Cada una de estas tres personas, o personalidades, es imprescindible en un proyecto emprendedor de innovación.

Ocasionalmente, en una misma persona pueden coincidir 2 de estas figuras, normalmente la del emprendedor, y la del empresario. Y rara vez, las tres.

Es fundamental que cada uno sepa quien es en un proyecto emprendedor. Y que busque y encuentre la ayuda necesaria que le complemente, y que le acompañe, en las figuras que no se corresponden con su perfil.

Los proyectos que incorporen invención o innovación NO deben fracasar. Y el primero que debe valorar la importancia del proyecto es el INNOVADOR. Es su responsabilidad buscar a un emprendedor que participe activamente, que se ilusione y se involucre, y que lidere el proyecto, y que lo transforme en una realidad con altas posibilidades de permanencia.

Emprender, pensando en que uno puede asumir todas las tareas y todos los roles, conducirá indefectiblemente al fracaso.

Por Carlos Ruiz Tapiador (http//es.linkedin.com/in/carlostapiador)

En España mueren el 85% de las nuevas empresas con proyectos emprendedores, en los primeros 3 años de vida. Y ese, es un coste de oportunidad que no se puede permitir ni el emprendedor que fracasa, ni el Estado Español.

Cualquier actividad emprendedora, por sencilla que parezca, requiere de unos conocimientos iniciales que son determinantes para el éxito del proyecto. En general, es muy habitual ver cómo muchos emprendedores inician un proyecto donde la finalidad es, básicamente, la autocontratación. Vivir de ello. Pero aún así, aunque el proyecto sea sencillo, o cortoplacista, requiere de ciertos conocimientos, de Corporate, de desarrollo de negocio, estratégicos, de Marketing, etc. Y para aquellos proyectos que incorporan Innovación o Invención en el modelo de negocio, la necesidad de conocimientos, previos y posteriores a emprender, es mucho mayor.

Pero, hoy, aquel que piensa en emprender, intenta incorporar ideas innovadoras. Aunque se trate de un negocio sencillo en su ejecución.

Y algo muy importante, y que todo el que emprenda debe tener en consideración:

En cualquier proyecto de Innovación, intervienen 3 figuras perfectamente definidas: El Innovador, el Emprendedor y el Empresario (o gestor).

El Innovador es la persona que tiene la idea del proyecto, el ingenio, el que determina la visión en su primer estadio. Pero, con frecuencia, o no tiene espíritu emprendedor, o no tiene los conocimientos necesarios y suficientes para poner el proyecto en marcha con garantías futuras de éxito.

Algunas veces, nos hemos encontrado con Innovadores a los que ofrecemos consultoría en la gestión de la innovación para que puedan llevar sus proyectos adelante, ayudándoles en todas las fases previas del emprendimiento, pero no están dispuestos a abandonar su puesto de trabajo actual para liderar sus propios proyectos, o no están dispuestos a apostar de forma decidida su propio dinero. En definitiva, el innovador, en general, no siempre tiene espíritu emprendedor.

El innovador suele estar solo, y sentirse solo. Necesita un equipo de personas que le acompañen, que le complementen, y que le ayuden desde los inicios a definir la estrategia, el ámbito, el vehículo, y los diferenciadores para el desarrollo de su producto o servicio.

Para que tenga posibilidades de éxito debe pensar en grande. Y para hacerlo, necesita alguien con conocimientos de diversas materias, mas allá del ingenio, de la naturaleza de su invención o innovación.

Y ese el Emprendedor. El que toma un proyecto, propio o ajeno, y lo convierte en una realidad empresarial. El emprendedor cuenta con los conocimientos necesarios de marketing, desarrollo de negocio, planificación estratégica, corporate, planificación financiera, etc, para poder arrancar un proyecto con las mayores posibilidades de éxito. Es el Emprendedor quien lidera el proyecto, quien identifica a sus stakeholders, quien selecciona el equipo necesario, quien define los requerimientos, quien diseña el Plan del Proyecto. Desde que es una mera idea, hasta que adquiere forma empresarial. Y lo dirige desde la fase inicial, durante su puesta en marcha y hasta que, finalmente, deja de ser una start-up.

Y ese es el momento de gestionar profesionalmente, de ser un Empresario.

Esta persona es la que debe gestionar la empresa desde la fase “semilla” en adelante. Es una característica, también emprendedora, pero que dispone de los conocimientos necesarios de gestión empresarial para establecer los mecanismos de control, identificación de indicadores, definición de cuadro de mando, diagnóstico y medición, que permiten una toma de decisiones eficiente, a partir de Estados Financieros actualizados y disponibles permanentemente.

El Empresario gestiona recursos, y persigue los objetivos de la empresa, cumpliendo el Plan Estratégico que se haya definido por el órgano de administración.

Cada una de estas tres personas, o personalidades, es imprescindible en un proyecto emprendedor de innovación.

Ocasionalmente, en una misma persona pueden coincidir 2 de estas figuras, normalmente la del emprendedor, y la del empresario. Y rara vez, las tres.

Es fundamental que cada uno sepa quien es en un proyecto emprendedor. Y que busque y encuentre la ayuda necesaria que le complemente, y que le acompañe, en las figuras que no se corresponden con su perfil.

Los proyectos que incorporen invención o innovación NO deben fracasar. Y el primero que debe valorar la importancia del proyecto es el INNOVADOR. Es su responsabilidad buscar a un emprendedor que participe activamente, que se ilusione y se involucre, y que lidere el proyecto, y que lo transforme en una realidad con altas posibilidades de permanencia.

Emprender, pensando en que uno puede asumir todas las tareas y todos los roles, conducirá indefectiblemente al fracaso.

Un mundo abierto

Todos sabemos que internet es un altavoz mundial, que nos ayuda a hacer llegar nuestro mensaje tan lejos como su relevancia lo permite.

Y también sabemos que gracias a la tecnología, productos y servicios de toda índole – ahora accesibles para muchos más clientes a tarifas mucho más abarcables.

Internet ha democratizado el acceso a productos y servicios de toda índole.
Y nuestro primer reflejo ha sido sustituir productos que estábamos utilizando y que resultaban más caros, por productos de internet. Y también hemos aprendido a mantenernos despiertos sobre nuevas opciones que antes –simplemente por precio- no estaban disponibles para nosotros.

Pero ahora, con la explosión de la oferta digital no debemos conformarnos con introducir los productos de internet en nuestros modelos de negocio y de vida existentes.

La oportunidad es tal que merece abrir nuestra imaginación para volver a
a pensar, desde cero, cómo nacerían y se gestionarían hoy todos los modelos- de negocio y de vida – si se volviesen a inventar contando con la tecnología y los productos existentes a través de internet. Y concretar nuestra imaginación en cambios reales para nosotros.

EMOCIONANTE- ¿No os parece?